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Inicio – Zoón politikón.

Zoón  politikón.
 
El hombre es un animal social («zoon politikon») que desarrolla sus fines en el seno de una comunidad.
 
En los órígenes, para empezar a entenderse fué preciso crear el lenguaje, convenir un modo de llamar a las cosas.
 
Después, para relacionarse satisfactoriamente fué preciso crear las normas, convenir unas reglas de relación que todos aceptaran a la fuerza, de modo que el que se excediera fuera castigado por el propio grupo.
 
En términos coloquiales para llevarse bien era preciso primero entenderse y después respetarse. Y a eso contribuyen las dos herramientas del animal social.
 
Y la vida nos demuestra que algo tan básico es verdad que funciona. Que todas las invenciones o innovaciones posteriores son encajables perfectamente en este esquema. Incluso en la época que nos ha tocado vivir de la ‘aldea global’ resulta necesario un lenguaje -un idioma- "común" del grupo y unas normas "comunes" del grupo. Romper las reglas de esta estructura básica de funcionamiento aceptado es como romper la baraja, y en verdad, como tirar por la borda todo lo que uniéndonos nos hacía más fuertes y más felices. Por tanto, el abandono por la lucha en defensa del idioma propio no es de derechas ni de de izquierdas, es de idiotas (‘idiota’: Tonto, corto de entendimiento.) Por tanto, el abandono por la lucha en defensa del derecho propio no es de derechas ni de de izquierdas, es de idiotas (‘idiota’: Tonto, corto de entendimiento.)
 
Tán claro me resulta lo dicho (y tán aplicable a todas las sociedades y a todos los niveles, integrados en sociedades varipintas, como si de muñecas rusas se tratara) que creo que aunque solo fuera por mi propio bienestar, el de mis hijos y mis nietos yá merecería la pena abrir una línea de lucha en defensa de mi idioma y de mi derecho, las dos convenciones sociales más aptas para dotarnos de unas bases férreas de estabilidad estructural que soportará aquello que se dió en llamar el bien común, o sea, el bien del que participamos todos.
 
Queda abierta mi guerra en estos términos -o sea, en términos de lucha lógica y no violentos- contra todos aquellos (Partidos políticos, medios de comunicación, organismos oficiales de todo tipo, o personas individuales) que pretendan privarnos de los beneficios que una lengua común y un derecho común nos aportaron, nos aportan, y, si todos queremos, nos aportarán en el futuro.
 
No podemos permanecer impasibles en nuestro perjuicio. La pérdida de nuestra propia identidad está en juego. Y yo creo que merece la pena conservarla, más allá de ideologías y partidismos.
 
Desde aquí invito a todos los que quieran sumarse a manifestar sus ideas al respecto, siempre con objeto de intentar encontrar líneas de actuación accesibles y asequibles idóneas solo para el objeto perseguido.
 
En mi opinión personal, el Ordenamiento jurídico español y el idioma español están desprotegidos y cada vez más abandonados. Por ello, sería muy interesante que desde mundos no politizados, o sea, desde ámbitos individuales o de grupo sin intereses políticos, se empezaran a denunciar los abusos o abandonos que al respecto merezca la pena revisar, formulando propuestas de mejora.
 
 
 
 
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